Benimaclet dice no al PAI de 1.345 viviendas

Benimaclet ha salido este domingo a la calle para pedir alto y claro que se paralice el Programa de Actuación Integrada (PAI) que la promotora inmobiliaria Metrovacesa proyecta ejecutar en la zona del barrio que linda con la Ronda Norte y que implicaría la construcción de 1.345 viviendas, con torres de hasta 30 plantas.

Convocado por la Associació Veïnal de Benimaclet y por la Plataforma Cuidem Benimaclet, el vecindario se ha echado a la calle para defender que quiere vivir en un barrio sostenible, que ejerza de transición entre la huerta de Alboraia y la ciudad de València, en el que se siga respirando la brisa del mar, y en el que sus integrantes opinen sobre las actuaciones urbanísticas que les afectan.

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Cabecera de la manifestación contra el PAI de Metrovacesa. ©DsftBenimaclet

Miles de personas -más de 6.800 según la organización- acompañadas por los ‘gegants’ de Benimaclet, la Jove Muixeranga de València, la música de dolçaina i tabalet de la colla Estrela Roja o el ritmo de la batucada S’ambala, han recorrido las calles del barrio apoyando el lema de la manifestación: “Defensem Benimaclet, recuperem l’horta. Aturem el PAI de Metrovacesa”.

Los organizadores reivindican que es el momento de repensar el urbanismo que se quiere acometer en Benimaclet, pero también en la ciudad de València, y hacen un llamamiento a los políticos a escuchar a la ciudadanía y replantearse si el modelo que propugnan es el que finalmente ejecutan.

Si quieres conocer con más detalle qué es este PAI y qué pide el vecindario de Benimaclet, aquí tienes algunas claves que sus protagonistas han contado a Disfruta Benimaclet:

EL PAI BENIMACLET ESTE

Hace treinta años, en 1989, se aprobó el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de València, para dar respuesta a la expansión urbana de la ciudad. Se incluía aquí el PAI Benimaclet Este, con una superficie de 269.775 metros cuadrados, en su mayoría zona de huerta productiva, que se clasificó como suelo urbanizable programado.

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Una de las pancartas mostradas en la manifestación. ©JCC para DsftBenimaclet

Se estableció la gestión urbanística indirecta y se reconoció la condición de urbanizador a la mercantil Urbem, que durante años ni transformó ni urbanizó ese suelo, pues el estallido de la burbuja inmobiliaria rebajó las expectativas de negocio. Ante esta situación, el Ayuntamiento de València declaró finalmente la caducidad de ese PAI y resolvió el convenio suscrito con Urbem.

En diciembre de 2018, Metrovacesa, propietaria del 40 % de ese suelo, presentó públicamente un proyecto para ejecutar el PAI, basado en la construcción de 1.345 viviendas de obra nueva de primera calidad, con una veintena de torres -de hasta 30 pisos en los extremos- y una inversión de 280 millones de euros. Desde entonces, ha negociado con el resto de propietarios para reunir el 51 % de los derechos de propiedad y constituirse como Agrupación de Interés Urbanístico, para así iniciar oficialmente la tramitación y que se le conceda el tratamiento de agente urbanizador de este PAI.

MOVILIZACIONES VECINALES

La presentación del proyecto de Metrovacesa fue la espita para que el barrio se movilizara con intensidad. A la asociación vecinal de Benimaclet,  creada en 1974 y que lleva años trabajando por un PAI distinto, se sumó una nueva plataforma: Cuidem Benimaclet, nacida en 2018 para defender que no se construyan más bloques de edificios residenciales en el barrio.

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Vista general del proyecto de Metrovacesa, facilitada por la promotora

Ambos colectivos han unido sus fuerzas para defender el barrio y reclamar al Gobierno local que frene este PAI, mediante la revisión de un PGOU que después de tres décadas ha quedado obsoleto: la población no ha crecido tanto como se estimaba entonces (en Benimaclet ha bajado un 3 % en las dos últimas décadas) y por tanto no hay necesidad de tanta vivienda, y actualmente hay valores ambientales y de sostenibilidad que hace treinta años no se tuvieron en cuenta.

Y ofrecen dos alternativas al PAI Benimaclet Este, que han sido avaladas por un informe elaborado por un equipo de la Universitat de València dirigido por Andrés Boix a petición ambos colectivos: la desclasificación o rebajar la edificabilidad.

LA DESCLASIFICACIÓN

La desclasificación de ese suelo, en el que actualmente se pueden encontrar los huertos urbanos de Benimaclet y solares que han sido acondicionados para utilizarse aparcamientos, es la opción que defiende Cuidem Benimaclet. Según ese informe, jurídicamente es posible y tendría un coste para el Ayuntamiento de València de 11’5 millones de euros.

Cambiar la clasificación del suelo impediría la construcción de estos bloques de viviendas que actuarían como una barrera que aislaría al barrio e impediría la llegada de la brisa del mar, y pondría el “contador a cero”, a partir de lo cual se podría diseñar qué se va a hacer en esa parte del barrio que tiene también zonas degradadas.

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La plaza de Benimaclet al final de la manifestación. ©iah78 para DsftBenimaclet

Cuidem Benimaclet reivindica que la desclasificación es una herramienta que se ha empleado ya en otras ciudades, como Dénia,  y destaca que “un kilómetro de AVE cuesta 24 millones de euros”, por  lo que cree asumible para las arcas municipales el coste de 11 millones de euros.

REBAJAR LA EDIFICABILIDAD

La Associació Veïnal es partidaria de la opción de una rebaja sustancial de la edificabilidad proyectada. Pasar de 1.345 a 350 viviendas (un cuarto o un tercio menos) seguiría siendo rentable para los promotores y tendría un “coste cero” para el Ayuntamiento, según el informe.

Para esta asociación, el PAI de Benimaclet Este es viable si se desarrolla dentro de unos elementos “razonables” y construyendo “lo mínimo”, como mil viviendas menos de las proyectadas por Metrovacesa, gracias a un resideño que haga el proyecto menos urbano y más compatible con la preservación de la huerta.

Defienden también que sea la Administración la que tenga la gestión directa de este suelo, en lugar de dejarlo en manos privadas, e impulse en esta zona, con la participación del vecindario, los equipamientos que el barrio necesita, como una escoleta pública, una residencia de la tercera edad, o una Casa de la Cultura.

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Una de las parodias durante la manifestación. ©JCC para DsftBenimaclet

VOLUNTAD POLÍTCA

Tanto Cuidem Benimaclet como la Associació Veïnal sostienen que depende de la voluntad política frenar esta actuación urbanística y marcar un punto de inflexión en una planificación urbanística que tiene ya treinta años.

“Es una oportunidad de hacer las cosas bien, afirma el profesor Boix, quien reivindica que la presión vecinal consiguió cambiar los proyectos iniciales para el viejo cauce del río Turia o la fachada marítima de València.

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