Un metro de Benimaclet con mucho arte

Superado el paréntesis vacacional de agosto, retomamos nuestro blog. Hace unas semanas, Disfruta Benimaclet os contaba la historia de las obras de arte que adornan la estación de metro de Benimaclet. En ese reportaje, que podéis consultar aquí, nos comprometimos a hablaros de la otra estación de metro que existe en el barrio de Benimaclet, la de Machado, ubicada al final de la calle Emilio Baró y muy cerca de Avenida Hermanos Machado.

Al igual que el resto de las estaciones de la línea 3 entre Alboraya y Alameda, la de Machado fue inaugurada en mayo de 1995. Si habéis estado en las estaciones de Machado, Benimaclet y Facultats, os habréis fijado que son muy parecidas arquitectónicamente.

La razón es que son obra de los mismos arquitectos (Lourdes García Sogo y Carlos Meri Cucart), quienes utilizaron los mismos elementos para las estaciones, aunque con alguna peculiaridad.  De esta forma, en la estación de Machado emplearon mármol amarillo macael, mientras que en Benimaclet utilizaron el verde y en Facultats optaron por el blanco macael (podéis entreteneros en vuestro viaje comprobando cómo cambia el color del mármol situado en la parte superior de estas estaciones correlativas, encima de los carteles).

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Una de las entradas a la estación de metro de Machado. ©DsftBenimaclet

Como os contamos en nuestro artículo de hace cuatro meses, estas tres estaciones de metro tienen en común que albergan varias obras de arte, elegidas en un concurso público convocado en el año 1994 por la Generalitat.

PARÍS, MOSCÚ O ESTOCOLMO

En total, se buscaban doce murales y seis esculturas  para ornar unas estaciones del suburbano a semejanza de estaciones clásicas de metro de París, Viena o Moscú, y de otras más modernas como en Estocolmo o Lille.

La respuesta de diferentes artistas no se hizo esperar, y se presentaron un total de 459 obras, de manera que fue posible adjudicar todos los premios, que disponían de dotación económica. Según explicaba el conseller de Obras Públicas de entonces, Eugenio Burriel, la intención de la Generalitat con esta iniciativa era contribuir a configurar “una ciudad más culta, más habitable, más solidaria y de mayor calidad”.

También se pretendía que estas estaciones de la línea 3 quedaran como testimonio del arte de final del siglo XX, reflejaran las inquietudes artísticas de las últimas décadas, y que pudieran disfrutar de ellas los miles de ciudadanos que utilizaran este medio de transporte público en el futuro.

Veintidós años después, esas obras de arte -cuatro murales y dos esculturas en cada una de esas tres estaciones- permanecen en sus puestos,  mientras los viajeros reparan -o no- en ellas y quizá sirven para hacer más amenas sus esperas.

LAS ESCULTURAS

En la estación de Machado, la bajada al suburbano recibe al viajero con dos esculturas. De una parte, le espera “Topos, espacios de interferencia del mito”, obra del catedrático de Bellas Artes Juan José Gómez Molina. Su intención era aportar una especie de atalaya que señala el inicio del viaje, en el que convergen la percepción del tránsito y la memoria del mito que remite a la idea “de todos los viajes”.

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Escultura “Topos: Espacios de interferencia del mito”. ©iah78

La finalidad del proyecto escultórico, según el autor, era crear una especie de itinerario de la conciencia mítica,  a modo de mirador infinito del túnel urbano por medio de pistas que ayudan a reconstruirlo. Para ello, se ayuda de una columna, las representaciones circulares del cielo, una mesa, un asiento y una fuente.

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Escultura “ST” en la estación de metro de Machado. ©iah78

En la otra entrada o salida de la estación podéis contemplar la escultura “ST”, de Manuel Herrero Tortajada. El autor recurre a columnas, prismas verticales, secuencias de imágenes y materiales como madera y hierro oxidado para reflejar un entorno  “ampliamente transitado”, en  el que el viajero se encuentra con un bosque ficticio donde líneas de fuerza ascendente buscan la luz y que busca reflejar también fragmentos de la memoria.

LOS MURALES

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Mural “Finestra”, de Ramón Albert Peris. ©iah78

Por lo que respecta a los murales, Ramón Albert es el responsable de “Finestra”, un particular homenaje a André Breton, Pablo Picasso, Henri Matisse, Vasili Kandinsky y Pepe Vives. Su autor, nacido en Paiporta y licenciado en Bellas Artes, se limitó a describirlo en el catálogo de la exposición que de las obras seleccionadas con la siguiente frase: “cómo explicar lo que es inexplicable”.

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Mural “Escalera al mar de la tierra gris”. ©iah78

El murciano Manuel Barbero es el autor del mural “Escalera al mar de la tierra gris”, que según señaló pretende ser “un juego entre la naturaleza y el viaje”. Así, Barbero propone al espectador que construya un raíl imaginario formado por troncos de árbol, a modo de reflexión entre la vida y el viaje, entre lo que queremos hacer y lo que hacemos.

Los colores de esas traviesas, que descansan sobre troncos sin pintar, son mediterráneos y alegres, y contrastan sobre un fondo de tierra roja, que quiere ser el mar por el que discurre el tren de la vida. Según el autor del mural, simplemente hay que construir escalones o traviesas de esta escalera o carril que conduce “a la salida del túnel donde nos encontramos”.

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Obra “Sin límite”, de Olga Adelantado Álvarez. ©iah78

La valenciana Olga Adelantado firma el mural “Sin límite”, que incorpora una imagen fotográfica sobre una superficie pulida, donde una enorme cinta métrica irrumpe como una cola de caballo, con un gesto violento y veloz,  mientras que en uno de sus tramos la cinta pasa a ser camino, sendero, y una vía “perfectamente trazada e infinita”.

La intención de esta obra, según su autora, era evocar un mundo familiar y cotidiano, que sacado de contexto se transforma en hipérbole, pierde su valor concreto y amplía su valor simbólico.

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Mural “Comunicando”, de Mayte Pérez Sanchis. ©iah78

“Comunicando” es el título del mural creado por la valenciana Mayte Pérez, con el que pretendió captar, a manera de símbolo, la esencia del concepto genérico de comunicación. Para ello, recurrió a una estructura donde todos los elementos estaban relacionados entre ellos. Los nexos de unión entre los sencillos elementos de color, colocados en una serie vertical, son láminas de hierro de distinta forma y disposición, a modo de interferencias suaves y agudas y de lazos de intersección, según la autora.

Además, la obra carece de fondo, con el fin de dejar “respirar” el color de la pared (recordad, amarillo macael) entre las láminas de hierro, “comunicando” también los dos planos.

Así que, queridos lectores, ya no tenéis excusa para aburriros en el metro de Benimaclet. Cuatro esculturas y ocho murales están a vuestra disposición en las dos estaciones de metro del barrio para hacer más entretenida la espera y el viaje por las entrañas de la ciudad. ¿Cuál es vuestro preferido?

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