Ecomaclet: una muestra ecológica para reivindicar un mercado de barrio en Benimaclet

Algunos sábados por la mañana, la plaza de Benimaclet se transforma para acoger una muestra de productos ecológicos. Se trata de Ecomaclet, un proyecto que surgió el año pasado con dos objetivos básicos: dar visibilidad a experiencias de soberanía alimentaria que existen en la zona, y reivindicar que Benimaclet tenga de nuevo un mercado de barrio.

Cuatro o cinco puestos de productos frescos, uno de pan y harina, uno de olivas, uno de queso, dos de mermelada … y así hasta una quincena de paradas, pues se busca que haya una oferta variada, con un poco de todo, pero sin ser un mercado “con los puestos apretados, donde la gente vaya simplemente a comprar, sino donde se pueda hablar con los productores”.

Así lo explica a Disfruta Benimaclet un portavoz de Ecomaclet, Dario Riccobono, quien reivindica que la idea es que este mercado “sea humano, sostenible y sea sobre todo para el barrio: que la gente lo vea y reconozca la importancia de tener un mercado de barrio”.

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Una de las paradas de productos frescos de Ecomaclet. ©DsftBenimaclet

MAYORES Y JÓVENES

De hecho, destaca que Benimaclet es uno de los pocos barrios de València que no tiene mercado municipal, una necesidad que a su juicio se hace evidente cuando la gente mayor pasa por la plaza y se acuerda de que hace años allí había un mercado. O por parte de los jóvenes, que se acercan más a mercados de este tipo, porque pueden hablar con el productor, conocerlo y saber directamente qué está haciendo y cómo.

La característica de este mercado es que es ecológico, bien sea en la producción directa o en los productos elaborados, donde la materia prima  es ecológica o agroecológica,  de forma que puede tener un sello oficial u otro tipo de sello, pero en todo caso existe la posibilidad de hacer un seguimiento directo de cómo se está produciendo.

Pero Ecomaclet no solo es un mercado. A su alrededor se impulsan actividades relacionadas con la huerta valenciana o con  los valores de la soberanía alimentaria. Así por ejemplo, esta última edición ha incluido una cata de tomate valenciano, para que la gente conozca las variedades autóctonas de la zona; una charla de presentación de unas cooperativas que trabajan en la soberanía alimentaria, y la proyección de un documental sobre la huerta y las mujeres de Campanar.

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Cata de tomates valencianos en Ecomaclet. ©DsftBenimaclet

Y todo ello desde la perspectiva de que Ecomaclet pueda llegar a convertirse en un mercado estable, aunque para ello tendrían que cambiar las condiciones normativas y administrativas, señala este portavoz.

UN SÍMBOLO

La elección de la plaza de Benimaclet para acoger esta propuesta no es casual, sino que este espacio “es un símbolo, destaca Dario Riccobono. “Es el centro del barrio, es el lugar de paso, es el lugar de la vida social, y aquí estuvo el mercado”. De hecho, cuando se celebró la primera edición de Ecomaclet, en abril de 2016, días después alguien les envió unas fotografías de los años 80, de cuando estaba el mercado del barrio allí.

“Nos impactó mucho, en positivo, porque era una forma de decir: esto es lo que queremos, reivindicar algo que ya existía y que por razones varias se había perdido”, destaca.

Riccobono considera además que, en un momento en el que hay mucho debate en el barrio sobre fórmulas para el ocio sostenible, la plaza necesita tener actividades que “no choquen tanto con la vida de los vecinos, en horarios que sean más asumibles y con actividades más abiertas y más sociales”.

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Dario Riccobono,  portavoz de Ecomaclet. ©DsftBenimaclet

LOS IMPULSORES

Detrás de Ecomaclet hay una red del barrio que reúne a dos grupos de consumo (La MoreraSóc el que menge), unos cuantos espacios gastronómicos (Tallafocs, Carabasser, Al-Paladar, Terra y La ola fresca), un par de tiendas de pequeño comercio del barrio (La Comanda y La Carabasseta) y a productores.

La mayoría de los productores que exponen en la plaza ya están relacionados con los grupos de consumo, y todas las semanas traen a Benimaclet sus productos y los comercializan entre los socios de los grupos de consumo.

La organización de las ediciones de Ecomaclet se hace a través de asambleas periódicas, en las que participan también los productores y en las que se gestionan cuestiones prácticas, como por ejemplo los permisos, al tiempo que se aportan ideas para la iniciativa.

Ecomaclet ha celebrado ya cinco ediciones: en abril y noviembre de 2016, y en abril, mayo y junio de 2017. Tras el parón estival, la intención es volver en otoño e intentan celebrarlo con una frecuencia mensual, porque ven que “la respuesta es bastante positiva”.

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La plaza de Benimaclet durante el mercado ecológico. ©DsftBenimaclet

PERFIL DEL PÚBLICO

Dario nos comenta que, según la granja horaria, el perfil de quienes se acercan a Ecomaclet es distinto, lo que a su juicio “está muy bien. Por aquí pasa todo el barrio: por la mañana más temprano viene la gente más mayor, que se queda a comprar porque se acuerda de cómo era el mercado. Más hacia el mediodía, llegan familias con niños pequeños, y los más jóvenes”.

De hecho, nos explica que están pensando en organizar a partir de septiembre actividades para los niños que acompañan a sus padres en la visita a este singular mercado, en el que además de echar un vistazo y comprar productos se puede tomar una tapa, un zumo de uva o una cerveza artesana, por ejemplo.

“La plaza de Benimaclet es el centro del barrio,  el lugar de paso, el de la vida social, y además aquí estuvo el mercado”

Este siciliano, que desde hace seis años vive en tierras valencianas y es uno de los socios de Al-Paladar, nos cuenta que trabaja en el barrio y está en él “de 8 de la mañana a 9 de la noche. No duermo aquí, pero compro aquí, trabajo aquí, y las relaciones sociales que tengo prácticamente todas aquí”, por lo que considera que Benimaclet es el barrio en el que vive, aunque luego se vaya a dormir a otro sitio.

Dario espera que, el día de mañana, detecten que hay un interés tal por esta iniciativa que se pueda ampliar el mercado. Mientras tanto, albaricoques, lechugas, olivas con cúrcuma, cerezas, quesos, pepinos, patatas, limones, rábanos, acelgas, calabacines, pan artesano, mermeladas, almendras o tomates, todo ello de producción ecológica y cercana al consumidor, conforman esta mañana de sábado todo un crisol de colores en la plaza. Casi casi como en los tiempos en  los que Benimaclet tenía, en ese mismo espacio, su propio mercado de barrio diario.

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1 comentario en “Ecomaclet: una muestra ecológica para reivindicar un mercado de barrio en Benimaclet”

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