¿Qué hace un avión en el techo de la estación de metro de Benimaclet?

Muchas veces, al coger el metro en la estación de Benimaclet, nos hemos preguntado qué hace un avión atravesando el techo en una de las entradas, o por qué hay unos grandes cuadros colgados en los andenes. Así que en Disfruta Benimaclet nos hemos puesto a investigar, y la explicación ha resultado ser muy interesante.

Veréis, en el año 1994 la Generalitat decidió convocar un concurso público para adornar con murales y esculturas tres de las nuevas estaciones de metro de la línea 3 que se iban a inaugurar unos meses después: Facultats, Benimaclet y Machado.

TESTIMONIO ARTÍSTICO

El objetivo era que esas tres estaciones se convirtieran en testimonio del arte de fin de siglo, y que los miles de usuarios que en el futuro utilizarían este medio de transporte disfrutaran de las obras artísticas durante sus esperas.

Las tres estaciones de metro fueron construidas por los arquitectos Lourdes García Sogo y Carlos Meri Cucart, con elementos comunes pero con alguna característica propia. Así, en la estación de Benimaclet el mármol que hay encima de lo carteles de los andenes es verde, mientras que en Machado es amarillo macael, y en Facultats blanco macael.

Pero volvamos al concurso de ideas. Lo convocaron en octubre de 1994 de manera conjunta la Conselleria de Obras Públicas, que entonces dirigía Eugenio Burriel, y la de Cultura, que tenía al frente a Pilar Pedraza. El tema era libre, y se preveía para cada estación cuatro murales (de 4’35 metros de ancho y 3,35 de alto) y dos esculturas (con un peso máximo de cuatro toneladas, apoyadas en el suelo o suspendidas del techo).

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Escultura “Viajes extraordinarios”. ©DisfrutaBenimaclet

Cualquier persona mayor edad con nacionalidad española o residencia habitual en España podía optar a este concurso, excepto en la estación de Facultats, donde se restringió la concurrencia a artistas con obras presentes en los fondos del IVAM (que ganaron autores como Yturralde o Anzo).

En total, se convocaron dieciocho premios (para doce murales y seis esculturas), con un importe total de 180 millones de pesetas: cada obra de la estación de Facultats recibiría diez millones de pesetas (unos 60.000 euros) y cada obra de las otras dos estaciones cinco millones de pesetas (unos 30.000 euros).

OBRAS Y JURADO

El éxito de la convocatoria fue tal que se presentaron 459 obras, y el jurado, entre cuyos miembros estaban Vicent Aguilera Cerni, Antonio Bonet o Albert Ràfols, decidió conceder todos los premios convocados.

Si entras a la estación de metro de Benimaclet desde la calle Vicent Zaragozá, por donde pasa el tranvía, te encontrarás antes de pasar los tornos con el avión del que hablaba al principio, que es la escultura denominada “Viajes extraordinarios”. Obra de Pere Llavería Arasa, pretendió con ella vincular  el arte al espacio construido, y crear entre la obra y el emplazamiento un paisaje, según el catálogo del concurso.  Por cierto, que con el tiempo hubo que colocar una valla delante de la punta del avión, para evitar incidentes.

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Escultura “Kronos”. ©iah78 para DsftBenimaclet

Si la entrada a la estación se hace por la calle Leonor Jovani, al pasar los tornos el viajero se encuentra con “Kronos”, una escultura que pretende reflejar la necesidad del ser humano de establecer sistemas referenciales que marquen el paso del tiempo. Obra de Ramón Dolz Tortajada, Empar Dolz García y Ramón Dolz García, quiere ser también un homenaje a las mentes que sentaron las bases de los modernos sistemas de captación de imágenes y medidas del tiempo.

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Mural “Mito Zoo”. ©iah78 para DsftBenimaclet

Una vez en los andenes, siéntate un rato en un banco y contempla los cuadros murales que hay colgados en las partes superiores de la estación. Si estás esperando el metro que va al centro de València o al aeropuerto, te encontrarás enfrente con un mural que siempre me ha llamado la atención: “Mito Zoo”, de Juan M. González  Campos. Parecen unos dibujos infantiles de animales, aunque según explica su autor es una obra que quiere reflejar que la mitología del animal nos invadía a finales del siglo XX. El mural está dividido en dos partes: una primera centrada en grafismos elementales a semejanza de las pinturas prehistóricas valencianas, y una segunda que busca recuperar el concepto del mito del animal en una sociedad separada por 15.000 años de distancia. Ahí es nada.

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Mural “Alfabet”. ©iah78 para DsftBenimaclet

A su lado encontrarás “Alfabet”, del Equipo 0. Según uno de sus autores, Enrique García Coloma, la obra está inspirada en la frase de Jean Coucteau “Un libro es un alfabeto desordenado”. El objetivo era ironizar sobre las concepciones distintas del orden, como el desorden o el orden “convencional y estéril” del alfabeto. También buscaba actuar “como un ruido para la lectura”, y que en las sucesivas visitas al metro el viajero encontrara distintas sugerencias desde el punto de vista plástico.

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Mural “Palmeras”. ©iah78 para DsftBenimaclet

Si te sientas en el andén de enfrente, como si esperaras el metro que va Alboraya o Rafelbunyol, podrás contemplar “Palmeras”, del nórdico Ben Lustenhouwer,  que pretende atraer a la memoria del pasajero el recuerdo de lo que hay encima de una estación de metro, en la que “falta la luz natural y el ambiente subterráneo resulta a veces deprimente”. Por ello, el autor busca que el viajero piense que encima de su cabeza está la claridad del día y “el sol de la vida”, según exponía en el catálogo de las obras premiadas.

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Mural “Secuencia métrica”. ©iah78 para DsftBenimaclet

A su lado verás “Secuencia métrica”, del alicantino Joaquín Blas Hernández Ganga. A modo de un trozo de un metro ilustrado con dibujos, busca el juego asociativo  que resulta del objeto representado y del lugar donde está el viajero. Además, ofrece un doble juego visual, ya que si se observa el mural desde lejos solo se ve el metro por el impacto del color amarillo, mientras que de cerca aparecen unas figuras que hacen más entretenido observar la obra.

Todo este arte te rodea cuando coges el metro en la estación de Benimaclet, por la que solo en 2016 pasaron más de un millón y medio de usuarios. Así que vale la pena desviar un momento la vista del móvil, o la mente de la lista de la compra o del examen de mañana, para observar -y disfrutar– de esas obras que siempre han estado ahí, pero en las que quizá ya ni reparamos.

La intención de la Generalitat cuando convocó este concurso público era también contribuir a configurar una ciudadmás culta, más habitable, más solidaria y de mayor calidad”. ¿Crees que se ha conseguido?

(Por cierto, la parada de Machado también está en el barrio de Benimaclet, así que otro día os contamos los detalles de las obras que la decoran).

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